Cada niño tiene sus tiempos, su propia maduración
tanto física como psíquica y no debemos forzarlos a una situación a la que no
estén preparados porque le podemos causar una frustración innecesaria.
A veces somos los propios padres más que nuestros hijos
quienes necesitamos, ya hartos de cambiar pañales, que ellos sean más
independientes en ese sentido.
