Los viajes en familia pueden representar una magnífica
oportunidad para estrechar lazos e incluso limar rencillas, especialmente con
los niños, que, en ocasiones, salen perjudicados en el tiempo de atención que
se les dedica por el ritmo actual de vida, por el cansancio del día a día, etc.
Las precauciones y pautas que se deben seguir dependerán del número de menores
con el que se viaja, de su edad, del destino elegido, del método de transporte,
de la forma de alojamiento (especialmente si conlleva la pernoctación en
compañía o no) y, por supuesto, de las particularidades de cada familia.
